Vocación, Inclusión y Sentido de Pertenencia: Un Compromiso con el Corazón de Villa Carlos Paz
Hay visitas que no son simples recorridos, sino encuentros profundos con nuestra propia historia y con la esencia de la comunidad que habitamos. Recientemente, tuve la oportunidad de visitar la Escuela Especial Mariette Lydis, y debo confesar que resulta difícil poner en palabras la marea de sensaciones que esa experiencia despertó en mí. No fue una visita institucional más; fue un reencuentro con una realidad que conozco desde la infancia y que define, en gran medida, mi visión sobre la justicia social y la empatía.
Tengo una hermana que asiste a esta querida institución desde que era niña. Gracias a ella, y a lo que vivimos como familia junto a “la Day” durante todos estos años, aprendí desde muy chico que la educación especial no es un compartimento estanco del sistema educativo, sino el pilar fundamental sobre el cual se construye una verdadera sociedad inclusiva. La discapacidad no es una limitación del individuo, sino muchas veces una barrera que la sociedad impone por falta de infraestructura, pero sobre todo, por falta de mirada humana. En el Mariette Lydis, esas barreras se derriban a diario con amor, paciencia y profesionalismo.
El valor de nuestra comunidad educativa

Durante mi recorrida, pude conversar extensamente con los profesores y directivos. Me hablaron con crudeza, pero también con una pasión admirable, sobre los desafíos y las dificultades que afrontan hoy como institución. En un contexto donde los recursos suelen ser escasos y las necesidades crecen, ser docente en la educación especial es un acto de resistencia.
Pude ser testigo de cómo estos docentes y toda la comunidad educativa luchan “a pulmón”. Son, sin lugar a dudas, guerreros comprometidos con el presente y el futuro de cada niño, joven y adulto que cruza las puertas de la escuela. No solo enseñan contenidos; brindan herramientas para la autonomía, sostienen emocionalmente a las familias y crean un refugio de dignidad en un mundo que a veces parece olvidar a los más vulnerables.
Esta lucha no es nueva, tiene raíces profundas en nuestra ciudad. Al caminar por los pasillos de la escuela, no pude evitar recordar a la histórica Mary Daza, una mujer cuya fuerza y visión marcaron un antes y un después. Ella, junto a tantos otros referentes que tuve el honor de conocer en mi juventud, puso los primeros mojones de las instituciones que hoy nos dan identidad. Fueron pioneros que soñaron una Villa Carlos Paz grande, no solo por su paisaje, sino por la solidez de sus instituciones sociales.
Villa Carlos Paz: El entramado social que nos sostiene
Nuestra ciudad, la que tanto amamos, atraviesa tiempos complejos. Ha sido golpeada por crisis económicas y desidias políticas que han debilitado el tejido social. Sin embargo, en medio de esa incertidumbre, aparecen los “héroes anónimos”. Los encontramos en cada rincón, desde las escuelas hasta los centros vecinales y las organizaciones civiles. Son personas que, con vocación y un amor inquebrantable por el prójimo, mantienen las raíces firmes y el corazón de Carlos Paz latiendo con fuerza.
Es este entramado social el que evita que nos desmoronemos. Es la solidaridad vecinal y el compromiso de las instituciones lo que realmente define nuestra “identidad carlospacense”. Por eso, mi reconocimiento hacia ellos es total y absoluto. No son solo trabajadores o voluntarios; son los guardianes de nuestra cohesión social.
Construyendo Futuro: De la reflexión a la acción
Desde la Fundación Construyendo Futuro, entendemos que la política y la acción social deben nacer de este tipo de contacto directo. No creemos en soluciones diseñadas detrás de un escritorio, ajenas al barro y a la realidad cotidiana de nuestras escuelas y barrios. La plataforma que lideramos junto a Horacio Gigena tiene un norte claro: fortalecer estas instituciones que hoy están luchando solas.
Nuestro compromiso es transformar esa sensación de admiración que sentí en la Mariette Lydis en políticas activas de apoyo. Necesitamos una Villa Carlos Paz donde la inclusión no sea un eslogan de campaña, sino una realidad presupuestaria y una prioridad de gestión. La educación especial debe contar con el respaldo del Estado y de la sociedad civil de manera permanente, no solo cuando la voluntad individual de un docente decide hacer un esfuerzo extraordinario.
La Fundación se propone ser ese puente entre la necesidad y la solución, entre el héroe anónimo y la herramienta que necesita para seguir transformando vidas. La historia de “la Day” es la historia de cientos de familias en nuestra ciudad que demandan ser vistas, escuchadas e integradas.
Un llamado a la participación
A cada vecino que siente el mismo orgullo por nuestra gente y la misma preocupación por el estado actual de nuestra ciudad, los invito a sumarse. Villa Carlos Paz se recuperará si somos capaces de volver a esa mística de los pioneros, de los que construyeron pensando en el bienestar común.
A los profes del Mariette Lydis, a los trabajadores de la salud, a los referentes sociales: gracias por no bajar los brazos. Desde mi lugar, y desde el espacio que representamos en Construyendo Futuro, mi mano está extendida. Aquí voy a estar para gestionar, para reclamar lo que corresponde y para trabajar codo a codo en la reconstrucción de ese entramado que nos hace comunidad.
Sigamos manteniendo el corazón latiendo. Sigamos construyendo, con la mirada puesta en un futuro donde nadie se quede afuera. Porque una ciudad que cuida a sus instituciones y a sus ciudadanos más vulnerables es, en definitiva, una ciudad con futuro.

